Río Ebro y ecosistema fluvial
El eje natural del municipio, con cauce, orillas, islas, galachos y zonas inundables.
Biodiversidad, paisaje y vida entre el río Ebro, la estepa, la huerta y la transformación humana del territorio.
Ver ecosistemasEl término de Quinto reúne una gran diversidad de paisajes naturales, agrarios y urbanos. El río Ebro, los sotos, la estepa yesífera, los barrancos, la huerta tradicional, los nuevos regadíos y el propio casco urbano forman un mosaico ecológico singular en la Ribera Baja del Ebro.
Una aproximación visual a los principales ambientes naturales, agrícolas, urbanos y geológicos que explican la biodiversidad del municipio.
El eje natural del municipio, con cauce, orillas, islas, galachos y zonas inundables.
Bosques húmedos asociados al río, refugio de fauna y corredores biológicos.
Paisaje árido de yesos, tomillares y ontinares, muy característico del valle medio del Ebro.
Cárcavas, taludes y pequeños cauces temporales modelados por la erosión y las lluvias intensas.
Espacio agrícola irrigado por acequias históricas, con gran valor cultural y biodiversidad asociada.
Nuevos paisajes agrícolas sobre antiguos secanos, fruto de la modernización hidráulica.
Balsas, charcas y espacios estacionales que concentran vida en los ambientes semiáridos.
El casco urbano también acoge biodiversidad: tejados, muros, corrales, parques y campanarios.
Yesos, margas, arcillas, cantos rodados y terrazas fluviales explican la forma del paisaje.
Los ecosistemas de Quinto no funcionan de forma aislada. El agua del Ebro, el clima semiárido, la geología, la agricultura y la presencia humana han creado un paisaje diverso y cambiante.
El río, los sotos, la huerta y los regadíos dependen del agua como elemento vertebrador del paisaje.
El monte, los barrancos y los yesos muestran la capacidad de plantas y animales para sobrevivir en ambientes secos.
La huerta, los nuevos regadíos y el casco urbano demuestran cómo la actividad humana también genera hábitats y biodiversidad.