Personas destacadas de Quinto

Enrique Jardiel Poncela y Quinto

Madrid, 1901–1952
Dramaturgo, novelista y humorista. Hijo del quintano Enrique Jardiel Agustín y de la pintora Marcelina Poncela, mantuvo durante toda su vida una relación familiar, emocional y creativa con Quinto.

Retrato de Enrique Jardiel Poncela
Enrique Jardiel Poncela (1940)

Una biografía conocida, una relación con Quinto menos contada

Enrique Jardiel Poncela nació en Madrid el 15 de octubre de 1901 y se convirtió en una de las figuras más singulares del teatro y del humor español del siglo XX. Su obra ha sido ampliamente estudiada, pero una parte importante de su biografía personal quedó ligada a Quinto, el pueblo de su familia paterna.

Su padre, Enrique Jardiel Agustín, había nacido en Quinto en 1868. Su madre, Marcelina Poncela Ontoria, pintora y maestra, pasó numerosas temporadas en el pueblo y murió allí en 1917, siendo enterrada en el cementerio municipal.

Quinto fue para Jardiel un espacio familiar desde la infancia, un lugar al que regresó durante su juventud y edad adulta y, con el paso del tiempo, un refugio emocional asociado a la memoria de su madre.

  • Nombre completo: Enrique Jardiel Poncela
  • Nacimiento: Madrid, 15 de octubre de 1901
  • Fallecimiento: Madrid, 18 de febrero de 1952
  • Profesión: Escritor, dramaturgo y humorista
  • Padre: Enrique Jardiel Agustín, nacido en Quinto
  • Madre: Marcelina Poncela Ontoria
  • Relación con Quinto: familia paterna, estancias, amistades y memoria de su madre

Las raíces familiares en Quinto

La relación de Jardiel Poncela con el pueblo venía de varias generaciones y se mantuvo viva en la familia durante décadas.

Lorenzo Jardiel y la familia paterna

En sus recuerdos familiares, Evangelina Jardiel Poncela describe a su bisabuelo Lorenzo Jardiel como propietario agrícola, comerciante, autodidacta y juez de paz en Quinto. También recuerda su interés por la agricultura y por la experimentación con injertos.

Su hijo, Enrique Jardiel Agustín, estudió en Zaragoza y se trasladó después a Madrid, donde desarrolló una trayectoria como periodista y funcionario de Obras Públicas. A pesar de ello, mantuvo propiedades y relaciones familiares en su pueblo natal.

La fuerza de esa tradición familiar aparece con claridad cuando nació la primera hija del matrimonio, en 1895. Según Evangelina, Lorenzo Jardiel insistió en que el nacimiento tuviera lugar en Quinto, de acuerdo con una costumbre familiar. Marcelina viajó al pueblo y allí nació María Jardiel Poncela.

De este modo, Quinto no fue para Enrique Jardiel Poncela un escenario ocasional, sino parte de una historia familiar anterior a su propio nacimiento.

Padres y hermanas de Enrique Jardiel Poncela
Padres y hermanas de Enrique Jardiel Poncela.
Enrique Jardiel cazando en Quinto
Enrique Jardiel cazando en Quinto en la orilla del río Ebro.

Los veranos de infancia y juventud

La familia Jardiel Poncela pasó numerosas temporadas en Quinto. Evangelina recuerda esos veranos como una etapa de vida familiar, amistades, paseos y encuentros en torno a la casa y a los huertos.

Marcelina aprovechaba aquellas estancias para pintar. Mientras ella trabajaba, los hijos participaban de la vida del pueblo, de las reuniones familiares y de las relaciones con vecinos que años después seguirían formando parte de la memoria de Jardiel.

En los recuerdos transmitidos por Evangelina aparecen reuniones juveniles en la salita de la casa, bailes, paseos y un círculo de amistades formado por familias conocidas del pueblo. Ese ambiente explica que, cuando Jardiel regresaba siendo ya adulto, siguiera reconociendo nombres, lugares y vínculos personales de su juventud.

11 de agosto de 1923: una carta desde Quinto

La carta a su hermana Angelina es el documento central para entender la relación adulta de Enrique Jardiel Poncela con Quinto.

Escrita en Quinto el 11 de agosto de 1923, cuando Jardiel tenía veintiún años, la carta combina asuntos teatrales con noticias familiares, recuerdos de lugares y comentarios sobre personas del pueblo. Su valor reside precisamente en esa naturalidad: Quinto aparece como un lugar conocido, vivido y todavía integrado en su vida cotidiana.

El texto que sigue reproduce literalmente la parte de la carta conservada en la página 51 de Enrique Jardiel Poncela: mi padre, de Evangelina Jardiel Poncela. La carta está documentada con las fotografías de algunos de los personajes que aparecen en ella.

Carta de Enrique Jardiel Poncela escrita desde Quinto el 11 de agosto de 1923
Carta de Enrique Jardiel Poncela a su hermana Angelina, fechada en Quinto el 11 de agosto de 1923.
Quinto, 11 de agosto de 1923

Querida Angelina: al volver anteanoche de Zaragoza me encuentro con la tuya que me alegra todo lo que te puedes suponer. Conviene que fuera de casa no comentéis nada del estreno de la comedia, en la parte que se refiere a lo del tercer acto, porque no quiero que nadie suponga que yo trato de menospreciar el trabajo de Pololo Eso aparte de que, si les hubiera dado la gana, igual podían los guipuzcoanos haberles puesto notas a los otros actos, pues el público procede como se le antoja. Allá veremos lo que se puede arreglar en el acto tercero antes del estreno en Madrid, porque Ernesto no es hombre que se deje conducir fácilmente. Por lo demás yo soy fatalista. Lo que haya que ocurrir, bueno o malo, ocurrirá.

Como ves tu encargo de que le rezase tres Ave Marías a la Virgen del Pilar, ha llegado tarde, puesto que ya he estado en Zaragoza y no volveré. De todas suertes, si te da igual que las rece aquí, avisa. Estando a cuarenta y tantos kilómetros del Pilar es de suponer que la Virgen me oirá más fácilmente que a ti, que está a trescientos y pico. Eso suponiendo que la distancia terrenal signifique algo en el concepto de la Santa Señora aragonesa. Oye ... ¿no se puede saber para qué son esas Ave Marías?

Me preguntas por las cosas de aquí. .. Todo está casi igual. La tienda más grande, pues ya te enterarías que tiraron el zaguán. Los huertos, lo mismo salvo que ha desaparecido el corral de las gallinas del huerto viejo, y éstas -en número de 16-, residen ahora en el conejar que se hizo en la aguardentería.

En el huerto nuevo hay bastantes rosales, que aún no tienen rosas y en lugar de la higuera grande, hay dos chiquitinas que todavía no dan fruto. La magnolia y los árboles frutales han desaparecido también creo que porque se secaron. Igualmente desaparecieron los árboles del Campo de la Villa, que está sembrado de inmunda remolacha.

La tumba de la pobre mamá, bien. Cuidada y arreglada. Se ve que se preocupan. He rezado allí por todos haciendo verdaderos esfuerzos para recordar bien las oraciones, que tengo casi olvidadas. En fin, la importancia está en el fervor y en la oración sin palabras; lo demás son rutinas del Culto.

Existen aún casi nuevos los sillones de mimbre del huerto y hasta una mesa que no sé si recordarás que hizo Germán y sobre la que reposan ahora las cuartillas que te estoy escribiendo.Antes de que se me olvide, dile a papá, que echo muy de menos sus cartas. Hace días que no recibo noticias suyas.

Por aquí, de las chicas de entonces", quedan solteras Florita Olite, que está en relaciones con Vicente Abenia, actual médico de la Azaida, las tres de Arilla, cada vez más delgadas, más cursis y más tristes -¡qué tragedia la de estas señoritas de pueblo!- y la Concha Novella. Todas las demás se han casado.

Las tres hermanas Arilla Albar: Julia, Rosa y Carmen
Las tres hermanas Arilla Albar: Julia, Rosa y Carmen Foto aportada por Maria Pilar Bernad Arilla

El día 30 del pasado se casó,¡por fin! Pilar Pérez después de haber tenido alrededor de una docena de novios. Se ha casado, según decía El Heraldo de Aragón con un "probo empleado". Es decir: "probeza para unos cuantos años". Las tres hermanas viven en Zaragoza. También se casó, como sabrás, Juanita Gache.

He estado ayer en la Fábrica a verla y hablé con Doña María y con ella, porque Don Emilio y Vicente Dobato, el marido de Juanita, estaban de caza.

Enrique Jardiel en la fábrica de regaliz de Quinto
Enrique Jardiel en el centro de la foto sentado junto al perro en la fábrica de regaliz de Quinto, 11 de agosto de 1923 - Foto de E. Gallud

Juanita sigue tan desgarbada y esquelética como de costumbre. Tiene un chiquillo de año y medio que parece una barra de regaliz, pero ella está tan encantada con él, que la juré no haber visto criatura más linda desde que murió el rey de Roma. "Guanita" sigue sin saber castellano ... ni francés y Doña María tiene ya el pelo gris y está más sorda que una tapia y más loca que un rebaño de saltamontes.

Me llamó cher Henry diecinueve veces y me dijo que tenía que ir un día (cuando "Guanita" se fuera a Zaragoza, que se iba a ir el jueves) "a megendar avec elle et monsieur Emile. Qu'elle se croit ca, mais que ca n'est pas ca ... " Porque resulta que monsieur Emile bebe como una esponja y yo no quiero meriendas encurdelantes.

He visto a Don Gil, que está hecho una ruina, hasta el punto de que se le ha olvidado leer y escribir y a veces no se acuerda de cómo se llaman sus hijos. No obstante a mí pareció conocerme. Me preguntó por todos y me dijo que estaba muy gordo. Yate he advertido que el hombre no anda muy bien de la cabeza.

Miguela, como siempre: tomándole el pelo a todo el que se le pone a tiro, y su marido, también como siempre: partiéndose de risa por todo lo que le dice su mujer. Un matrimonio encantador.

Vi también ayer a la Ángela, aquella criada que tuvimos, y a la Pilar, que ha engordado hasta la tonelicie y que anda muy desastrada, detrás de dos chicos que tiene a cual más guarrete. Siguen tan simpáticas como siempre y me hablaron mucho de vosotras.

Conviene que leas esta carta en casa y que papá, María y Amparo se enteren del contenido. pues de esta forma, todos tenéis noticias mías y yo no me veo en la precisión de escribiros todos los días cuatro cartas distintas. Di a María que la escribo a ella también.

Y, .. nada más. Da muchos recuerdos a Augusto y ahí va un fuerte abrazo para ti de Enrique Devuelve mis saludos al Tete.

Enrique Jardiel Poncela. Quinto agosto, 1923

12 de junio de 1930: «El turismo en acción»

Siete años después de la carta a Angelina, Jardiel vuelve a escribir desde Quinto y convierte sus recuerdos de infancia y el paisaje aragonés en materia literaria y humorística.

El texto El turismo en acción, integrado en Exceso de equipaje, está fechado en Quinto de Ebro el 12 de junio de 1930. Su interés para la historia local es excepcional: Jardiel no se limita a indicar desde dónde escribe, sino que explica que una parte importante de su infancia había transcurrido en Aragón y evoca experiencias concretas vividas en Quinto.

«Una gran parte de mi infancia ha transcurrido aquí, y ¡cómo tira la infancia!»

Entre esos recuerdos aparecen el barro de los campos, las zarzas, los árboles a los que trepaba y las caídas de caballo. El documento aporta además un topónimo inequívocamente local: el camino de La Rambleta. Jardiel cuenta humorísticamente que él lo llamaba «de Damasco» porque cada vez que pasaba por allí acababa cayéndose del caballo.

La carta de 1930 completa así la de 1923. En esta última dominaban la casa, los huertos, el Campo de la Villa, la fábrica de regaliz, las amistades y la tumba de Marcelina. En 1930 emerge además el paisaje de la infancia: caminos, campo, polvo, huerta, caballos y costumbres populares.

El texto dedica también varias páginas, siempre desde la mirada humorística de Jardiel, a las rondas de los pueblos aragoneses: grupos de mozos que recorrían las calles tocando guitarras y cantando jotas. Más que una descripción etnográfica estricta, es una caricatura literaria, pero conserva el testimonio de un mundo rural que el escritor conocía directamente.

Una geografía personal de Quinto

  • Calle Mayor, 15: casa de su abuelo Lorenzo Jardiel Budría, según Antonio Jardiel Badia.
  • La Rambleta: camino y término de huerta próximo al Ebro, ligado a sus recuerdos infantiles.
  • Campo de la Villa: finca trabajada por su abuelo y citada también en la carta de 1923.
  • Huertos familiares: escenario cotidiano de sus estancias y de la actividad pictórica de Marcelina.
  • Monte y caminos: espacios de caza, paseos y excursiones a caballo.
  • Cementerio: desde 1917, lugar central de la memoria de su madre.
Tumba de Marcelina Poncela en el cementerio de Quinto
Tumba de Marcelina Poncela en el cementerio de Quinto.

Marcelina Poncela: una presencia permanente

La muerte de Marcelina Poncela en Quinto, el 31 de julio de 1917, dio un significado nuevo a la relación de Jardiel con el pueblo. Desde entonces, el cementerio y la tumba de su madre se convirtieron en un lugar de recuerdo personal y familiar.

La propia carta de 1923 muestra que Jardiel visitaba la tumba durante sus estancias. En ella informa a su hermana del estado cuidado de la sepultura y deja constancia de su paso por el cementerio.

Evangelina recuerda asimismo que el vínculo de Jardiel con su madre fue especialmente profundo. Marcelina había desempeñado un papel decisivo en su formación cultural: lo llevaba al Museo del Prado desde niño, fomentó su sensibilidad artística y le transmitió una disciplina exigente.

Quinto quedó así unido en su memoria tanto a los años felices de la infancia como a la pérdida de su madre.

Quinto como lugar de reflexión e inspiración

Diversos testimonios biográficos coinciden en señalar que Jardiel regresaba a la tumba de su madre cuando atravesaba dificultades creativas.

Volver a la tumba de su madre

La relación de Jardiel con el cementerio de Quinto fue más allá de una visita familiar. Los estudios sobre Marcelina y las biografías de Jardiel recogen que, cuando encontraba un problema difícil en una obra o se sentía bloqueado, acudía a Quinto y visitaba la tumba de su madre.

Ese gesto aparece descrito como una forma de reflexión íntima: Jardiel exponía mentalmente el problema y regresaba después a Madrid con la trama o la dificultad creativa encauzada.

Esta práctica ayuda a entender por qué Quinto ocupó un lugar singular en su geografía personal. Para Jardiel no fue únicamente el pueblo de su padre, sino también un espacio de serenidad, memoria y creación.

Jardiel llevaba consigo una fotografía de la tumba de Marcelina durante sus viajes a América,tal y como se puede apreciar en la ampliación de una foto de esa época. lo cual refuerza la importancia emocional de esa memoria familiar.

Detalle de la foto de la tumba de Marcelina Poncela en un retrato de Jardiel
Detalle de la foto de la tumba de Marcelina Poncela en un retrato de Jardiel

Los lugares de Jardiel en Quinto

La carta de 1923 y los recuerdos familiares permiten empezar a construir una pequeña geografía del escritor en el pueblo.

La casa familiar

Lugar de reunión, escritura y estancia durante los veranos.

Los huertos

Parte del paisaje familiar que aparece en sus recuerdos y cartas.

La fábrica de regaliz

Uno de los lugares relacionados con las personas citadas en la carta.

El cementerio

Lugar de la tumba de Marcelina y espacio de memoria e inspiración.

Jardiel en la memoria de Quinto

La recuperación de cartas, fotografías y recuerdos familiares permite reconstruir una faceta de Enrique Jardiel Poncela que queda fuera de las historias generales del teatro español: la de un escritor que seguía reconociendo Quinto como un espacio propio.

Su relación con el pueblo reúne tres dimensiones diferentes pero inseparables: las raíces familiares, la memoria de Marcelina y la creación literaria. La carta de 1923 permite ver las tres a la vez: el hijo que escribe a su hermana, el joven escritor pendiente de una comedia y el miembro de una familia que visita conocidos y regresa a la tumba de su madre.

La relación de Quinto con Enrique Jardiel ha sido de recuerdo y de poner en valor su nombre. La nueva casa de cultura lleva su nombre, diversos eventos de carácter cultural también recogen su nombre y más recientemente el Ayuntamiento encargó elaborar un gigante para la comparsa de Cabezudos de Quinto con su figura.

Gigante de la comparsa de cabezudos con la figura de Jardiel
Gigante de la comparsa de cabezudos con la figura de Jardiel (2026).

Fuentes y bibliografía

  • Jardiel Badia, Antonio. Enrique Jardiel Poncela. Biografía mecanografiada. Especialmente el apartado «Jardiel y Quinto», con referencias a la casa familiar de la calle Mayor, las estancias anuales, La Rambleta, el Campo de la Villa, Marcelina y las visitas al cementerio.
  • Jardiel Poncela, Enrique (1930). El turismo en acción, en Exceso de equipaje. Texto fechado «Quinto de Ebro, 12 de junio de 1930». Fuente directa para sus recuerdos de infancia en Aragón y para la referencia al camino de La Rambleta.
  • Jardiel Poncela, Evangelina (1999). Enrique Jardiel Poncela: mi padre. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva. ISBN 84-7030-718-5. Especialmente pp. 21-26, 37-38 y 51.
  • Atalaya de Quinto / Quinto de Ebro Blog (2010). Enrique Jardiel Poncela, carta a Angelina. Recuperación digital de la carta y de fotografías de varios de los personajes citados. Se conserva como antecedente documental de esta reconstrucción, sin depender de su permanencia futura en línea.
  • Cid Pérez, María Dolores. Estudios sobre Marcelina Poncela Ontoria y su contexto artístico y familiar. Universidad de Valladolid.
  • Asociación Aragonesa de Críticos de Arte. Estudio sobre Aragón en la vida y en la pintura de Marcelina Poncela, con referencias a las visitas de Jardiel a la tumba de su madre.
  • Ayuntamiento de Quinto. Información biográfica y referencias a Enrique Jardiel Poncela, Marcelina Poncela y la familia Jardiel en Quinto.
  • Archivo familiar. Fotografías, recuerdos y documentación conservada por descendientes y familias relacionadas con los personajes citados.